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You Fill Me Up (Priv/ Yoona)

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You Fill Me Up (Priv/ Yoona)

Mensaje por Kim JaeJoong el Vie Feb 15, 2013 12:55 pm

El sonido del chillido de las llantas de mi auto convertible frenando en seco resonó dentro de mi cabeza, provocándome una punzada insoportable en los oídos y más atrás un fuerte golpe en la cabeza contra la ventana que no pude amortiguar. Mi tórax chocó abruptamente contra el volante causándome mucho dolor en el pecho, pero nada insoportable. Sentía calor. Mucho calor. Pero, ¿por qué parecía que el aire acondicionado del auto hubiese dejado de funcionar?. Tal vez en otro momento me hubiese tomado la molestia de averiguar, pero no en ese preciso instante, cuando un extraño miedo comenzó a embargarme. Me removí en el asiento soltando un gemido quejumbroso mientras con movimientos torpes liberaba mi cuerpo del cinturón de seguridad. Llevé una de mis manos a mis costillas previamente golpeadas y con la otra abrí la puerta, descendiendo del auto con pasos imprecisos.

Caminé hasta al frente del auto, sintiendo las frenéticas pulsaciones en la sien y mi corazón que parecía querer salirse de mi pecho, temiendo lo peor. Ahogué un suspiro llevándome las manos a la boca, aterrado, cuando mi vista ligeramente borrosa corroboró lo que tanto había temido. Antes, cuando conducía creí haber visto una visión pasar por delante de mí, pero mi atención fue demasiado dispersa como para al menos haber reparado si se trataba de una persona o una sombra. De cualquier modo, inmediatamente me encontré poniéndole freno al auto viendo algo golpear contra la parte delantera del mismo. Era una mujer. Ella yacía sobre el asfalto inconsciente, superficialmente distinguí un par de heridas en sus codos y una un poco más pronunciada a un costado de su frente; esta última sangraba mucho. ¡Sangre! Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, y un vacío prominente se formó en la boca de mi estómago, incapaz de captar lo que había hecho: Atropellé a una mujer.
Sentía que las piernas me flaqueaban, y mis dedos temblorosos se enredaban enmis oscuras hebras de cabello.Caminé acercándome más, me agaché a su lado y toqué la vena del pulso de su cuello, sin querer machando mi mano con su sangre. Estaba viva o eso creí, ni siquiera podía concentrarme bien como para contar la rapidez de su pulso. Por poco no me fui de boca contra aquel cuerpo ensangrentado, de no ser porque mi otra mano aterrizó a tiempo en el pavimento a un extremo de su cabeza, todo seguía girando a mí alrededor y, los destellos de luz provenientes de las lámparas de la calle los veía corridos y me mareaban más. Me puse de pie, entonces miré mis manos manchadas de sangre, podía percibir aquel olor fuerte y penetrante. Meneé la cabeza, aterrorizado, dando pasos hacia atrás a lo que limpiaba mis manos sobre mi camisa blanca.

Maldije por lo bajo, y siendo incapaz de cualquier cosa,corrí hacia mi auto, me volví a subir, di reversa lo más brusco que pude, alcanzando a rozar la parte trasera del convertible con un objeto que luego supuse habrá sido un tanque de basura, y tras hacer una extraña maniobra me alejé de allí. No sabía qué estaba haciendo, ni siquiera era capaz de controlar mis emociones. ¿Qué me ocurría? Una vez lo suficiente lejos, llamé a primeros auxilios y dije haber visto a una mujer tirada en la calle, expliqué la dirección y cerré la llamada. Las manos me temblaban más de lo normal, pero no estaba seguro de si comenzaron a temblar después del choque o antes, de por sí todo mi cuerpo lo sentía adormilado. Así me ponía cuando bebía exageradamente, hasta querer perder la cabeza, pero esa noche solo recordaba haber aceptado un trago.Y, era lo suficiente bueno bebiendo que podía presumir de ello, por lo que, evidentemente un simple vaso de vodka no era lo que me iba a causar tal efecto.

No sé cómo fue que llegué con vida a mi residencia. El carro lo estacioné sin cuidado, estaba cansado y los ojos se me cerraban como para ponerme a medir distancias, pensando que luego, cuando me sintiera mejor, bajaría a colocarlo bien. En ese momento nada me importaba. Absolutamente nada. Solo quería llegar mi cama y tirarme a dormir. Sin embargo, a medida que caminaba me obligaba a intentar recordar. Trataba de quitarme las telarañas que se aferraban a mi mente y a mis recuerdos de hacía menos de cuatro horas. Era una pesadilla, o más bien estaba viviendo una. Una pesadilla demasiado real donde acababa de atropellar a una persona. Desee poder creer que no había ocurrido, pero había pasado. Y para ratificarlo solo tendría que oler mis manos, las cuales aún tenían impregnado el olor a sangre.

Al llegar a la puerta de mi apartamento, me recargué en el marco de esta por un largo espacio de tiempo. Suspiré profundo cerrando los ojos. ¡Maldita sea, ¿qué había hecho? Aun recordaba la cara de aquella mujer, su rostro impávido, sus ojos cerrados y la abundante cantidad de sangre saliendo de un costado de su cabeza, incluso su espesa cabellera estaba humedecida por su propia sangre. Percibía un líquidocorrer por mi espalda, era sudor. Estaba transpirando. Incluso algunas gotas de sudor exudaban por mi rostro. Giré un poco mi cuerpo y saqué del bolsillo de mi pantalón la tarjeta de seguridad. Luego de muchos intentos para introducirla, lo conseguí. La puerta se abrió y entré, cerrándola tras de mí. Caminaba tambaleándome ligeramente, siendo prácticamente incapaz de andar con equilibrio, a veces apoyando mis manos en las paredes para sostenerme. Iba hacia mi habitación cuando algo más captó mi atención: Unas velas en la mesa del comedor, y al mirar un poco más, advertí un par de copas, una botella de champagne, unos bocadillos y lo que parecía ser una elegante cena. ¿Qué rayos…? ¿Quién oscilaba de entrar a mí apartamento y cenar a esa hora?. Tardé mucho en captarlo. Mierda. No recordaba haber invitado a nadie. No recordaba… ¡Mierda!.Entrecerré los ojos intentando descifrar en medio de la tenue luz de las velas la silueta que estaba más allá de la mesa. ¿Era Yoona? — Quien sea que seas, más te vale que te marches. No me importa si eres alguna de mis hermanas, quiero estar solo— Murmuré mientras apoyaba mi cuerpo de lado contra una columna de pared, y seguido llevé las manos a mi rostro, respiré profundo y volví a mirar hacia aquella persona, solo hasta entonces notando quien era. —Yoona… ¿Por qué estás… acá…? —Cerré los ojos.



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Re: You Fill Me Up (Priv/ Yoona)

Mensaje por Im Yoon Ah el Dom Abr 14, 2013 3:10 pm

Siendo una persona públicamente célebre por sus mayoritariamente fines egoístas, quien me viera en aquellos momentos dudaría firmemente de que la persona que ahora trasteaba de un lado a otro por aquella casi desconocida cocina se trataba de Im Yoona. Y esa era la cocina de Jaejoong, el cual desconocía todo lo que se estaba llevando a cabo en su propiedad. ¿Pero como había surgido todo aquello? No se trataba de ninguna idea espontánea, de hecho, lo tenía todo meticulosamente planeado, por eso no esperaba que nada fallase, ni siquiera mis nulas habilidades culinarias. Y aunque poco a poco me iba familiarizando con la cocina, ya habían pasado un par de semanas desde aquella conversación en la cual Jae accedió -o más bien, se dio por vencido- a dejar que me mudase a su apartamento, aún esperaba el momento idóneo para poder trasladar mis cosas, pero por lo menos contaba con una copia de sus llaves. Hasta entonces no había sido artífice de ningún delito, en lo que a mi respecta solo había hecho una visita a mi novio con la mala suerte de que él no se encontraba a la vista, dato que ya sabía. Sin embargo, la buena fortuna estaba de mi parte, teniendo en cuenta que ni siquiera tuve que lidiar con una repentina visita por parte de alguna sus hermanas.

La organización de aquella cena romántica no era ni mucho menos algo que requiriera poco esfuerzo, más para mi que había tenido que repasarme minuciosamente páginas y páginas de distintos libros de cocina, eso es lo que ocurría cuando se tiene un novio con excelentes habilidades a la hora de preparar cualquier comida y tú en cambio crees que es posible descongelar un pavo en la bañera bajo un chorro de agua caliente. Dejando el incidente del pavo a un lado -el cual seguía reposando en la bañera- me decidí por cocinar algo más sencillo, la intuición me decía que quizás no supliera las expectativas de quien esperaba pero estaba convencida de que me ganaría su comprensión, al menos no me limité a calentar un simple paquete de ramen. Y si no, contaba con la botella de champán, del mejor, para compensar generosamente el claro desequilibrio que iba a presidir sobre la mesa. Y teniendo en cuenta que Jaejoong solía llegar siempre tarde entre grabaciones y demás, me seguía sobrando tiempo, el que aproveché para vestirme y peinarme, la tarea que más complicaciones me traería al no querer lucir como en cualquier otra cita pero tampoco como si fuese a una importante gala de premios. Al hacer la última prueba delante del espejo me vi complacida por la forma en la cual la tela abrazaba mi cuerpo y caía de forma vaporosa sobre mis piernas, lo mismo que mi cabello sobre mis hombros.

No esperaba tampoco una velada de película, o espera, sí, pero dentro de mi guardaba la esperanza de que posiblemente tuviese vía libre para por fin hacer de este mi hogar. La independencia, el vivir sola, era una experiencia que tiempo atrás no cambiaría por nada, y ahora era yo misma la que perseguía incesantemente esa oportunidad que me arrastraría a un paso más allá en la vida de pareja, donde ya no tendría que comer sola, ni intentar conciliar el sueño en una cama vacía, ni intentar romper el silencio con el sonido de la televisión...pero el presentimiento de que los minutos se sucedían con mayor lentitud de lo normal me hacía mirar frecuentemente el reloj para que mis preocupaciones fuesen en aumento a un ritmo cada vez más exagerado. ¿Cuál era el motivo de su tardanza? Me solía preguntar mientras vestía la mesa. ¿Le habrá pasado algo malo? me cuestionaba ahora mientras esperaba sentada con las luces bajadas y las velas encendidas, muestra de que anticipaba su llegada antes de que la llama se extinguiese.

Me senté y apoyé los codos sobre la mesa, tratando de reunir toda la paciencia necesaria para diluir la pesadez de la espera en algo más ameno. Sin embargo no era un gran consuelo el ser testigo del constante pasar del tiempo y seguir sin noticias de quién tendría que haber llegado ya. Mandar un mensaje de texto era impensable, siempre y cuando no quisiera arruinar la sorpresa y aunque las ideas acudían a mi cabeza a ritmo frenético, ninguna parecía más correcta que la de sentarse y esperar. Era una regla no escrita nuestra, el jamás hacer esperar al otro y más aún a sabiendas del carácter que nos caracterizaba a ambos, por eso ahora me arrepentía de no haberle lanzado un mensaje en claro con los planes de aquella noche, ¿y qué si había salido a tomar algo con unos amigos? Todo era posible.

Jiji se acomodaba alrededor de mis pies y ante sus arrumacos la aparté suavemente con el pie, si bien mi desagrado hacia aquel bicho no era ninguna novedad, no lo hice con mala intención. Me levanté y me dirigí hacia la cocina para llenar un vaso vacío con algo de agua mineral, a pesar de que mis intenciones originales eran abrir la botella de champán solo para mí, pero el sentido común me detuvo. Y entonces por fin escuché el distintivo sonido de la puerta principal al abrirse. Me apresuré al salón y volví a tomar mi asiento, tomando una postura recta en mi sitio. Capté sus palabras una a una, traté de no darle más importancia de la requerida, achacándolo todo seguramente a un mal día. Carraspeé un poco preparándome para saludarlo hasta que la vista que ofrecía ante mi era difícilmente asimilable a primera vista. —¿J-Jaejoong?— pronuncié su nombre con incredulidad tratando de dar una explicación lógica a su aspecto actual, bien sabido era que con sangre de por medio las situaciones más mundanas se magnificaban incontrolablemente y aquella no era una excepción. Corrí hasta su lado, ignorando su pregunta —¿Qué te ha ocurrido? ¿Has tenido un accidente? ¿Estás herido?— quería acariciarle el rostro para comprobar que no tenía heridas graves bajo esas zonas ensangrentadas pero algo me paró de hacerlo, quizás un leve resquicio de cordura. —Ven al sofá, iré a por el botiquín— lo tomé de la mano instándole a moverse, la preocupación era signo claro en mi voz, sintiéndome presa de los nervios ahora no esperaba más que respuestas a mis interrogantes, olvidando por completo la razón de que me encontrara allí.
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Re: You Fill Me Up (Priv/ Yoona)

Mensaje por Kim JaeJoong el Miér Mayo 22, 2013 12:06 pm

El malestar se expandía por todo mi cuerpo como un veneno, así como la culpa se arraigaba en lo más profundo de mí ser. Yo no era así. No sabía qué me estaba ocurriendo y eso despertaba en mí una ansiedad tan grande que hasta entonces desconocía. Intentaba, de verdad intentaba recobrar un poco la lucidez. Sólo hallaba más vacíos en mi memoria. Era difícil comandar mis acciones, ni siquiera cuando me sentía borracho perdía la noción de lo que hacía como me estaba ocurriendo en ese momento. Todo a mí alrededor daba vueltas, no podía controlar mi cuerpo, no podía evitar arquearme violentamente abrazando mi cuerpo, protegiéndome de los ojos acusatorios. Yo no había sido, ¡Demonios, yo no había matado a esa mujer! no podía asegurarlo pero simplemente no podía ser. No había manera. Yoona quería respuestas, mientras que yo quería silencio. Dormir profundamente, arrojarme a los brazos de Morfeo y al despertar darme cuenta de que sólo había sido un mal sueño. Pero, triste y lamentablemente, esa era la realidad. Mi realidad, confusa pero real. Abrí los ojos con pesadez y la miré. O al menos, hice un intento por mirarla a los ojos. Simplemente no pude. ¿Por qué mejor no me dejaba sólo? No deseaba ver a nadie, no quería que ninguna persona fuese testigo del caos que vivía internamente.

Quise deslizarme por la pared hasta tocar el suelo, desesperado y sofocado, pero escuchaba la suave voz de Yoona hablándome y sentí la firmeza de su mano guiarme hasta un sofá donde caí explayado súbitamente. Llevé las manos hasta mi cabeza y enredé los dedos en las oscuras hebras de mi cabello, tirando de éste hasta que los nudillos se me pusieron blancos. Me retorcí por la cintura respirando profundamente para controlar mi agitación. No obstante, cuando respiraba muy fuerte un dolor agudo se pronunciaba en mi tórax. Todavía me dolían las costillas y la cabeza creía que me estallaría en cualquier instante. ¿Cómo le contestaría? No sabía si estaba bien o no, pero al parecer no tenía ningún hueso roto, o eso pensaba.

Mi estado no se comparaba con el de la mujer que había dejado tirada en el pavimento, por mucho que intentaba alejar esa imagen de mi mente, seguía viendo aquel rostro ensangrentado cuando cerraba los ojos. Sentía las gotas de sudor bajar por mi espalda y mi cuello, no solía sudar mucho, pero ahora estaba totalmente fuera de mí. —Ella… tiene la cabeza rota— Dije en un hilo de voz casi estrangulado. — Está bañada en sangre. — Hablaba en tono ausente. —Yo manejaba y no sé en qué momento se atravesó. — Agité la cabeza, pasando las manos, temblorosas, por mi rostro. — Coqué fuertemente contra su cuerpo. — Murmuré, demasiado nervioso. — Creo que la maté, ¡Creo que maté a una mujer, Yoona! —Exclamé. El corazón me retumbaba en el pecho y en la sien, tenía el pulso tan acelerado que mi mareo se volvían cada vez más cargante. — Pero la culpable fue ella, te lo juro— Fruncí el ceño mirando hacia la nada. — Ella no tenía por qué atravesarse, yo iba a baja velocidad, ¿o a alta? — Parpadeé un par de veces ladeando la cabeza. — como sea, el caso es que no comprendo qué pasó— A este punto mi voz temblaba igual o más que mis manos, que no sabían quedarse quietas producto del nerviosismo.

Mis manos todavía tenían impregnado el olor a sangre fresca. Odiaba ese olor. Odiaba lo que ocurría, me odiaba a mí mismo. Todo era confuso, hastioso y tenso. El dolor de cabeza acentuaba a la medida en que el aire parecía no alcanzas mis pulmones cómo debía. Tenía los nervios de punta. —No comprendo nada, ¡Nada! —Casi grité. Dirigí una mirada furiosa a la mesa, el destello de la luz de las velas lo veía corrido. Tuve que cubrirme los ojos con el dorso de una mano para apaciguar el fastidio que me causó. — Apaga esas velas. ¿Qué hace eso allí?— Suspiré quedamente. Pero ni siquiera tenía ánimo para pensar en qué hacía ella a esa hora en mi departamento cuando debía estar durmiendo para luego cumplir su apretada agenda.



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Re: You Fill Me Up (Priv/ Yoona)

Mensaje por Im Yoon Ah el Sáb Jul 06, 2013 6:02 pm

Todo lo que había programado para aquella noche no incluía el recibir un Jaejoong ensangrentado y al borde de un ataque de nervios y mucho menos que yo me viera inevitablemente arrastrada por su estado sin saber todavía a ciencia cierta lo sucedido. Estaba asustada, sentía mis músculos agarrotados y allá donde mirara no podía más que vaticinar una velada que había hecho aguas desde el primer instante. Este era el momento idóneo para despertar de una pesadilla y sentir el cabello pegado a la frente y el cuerpo perlado por el sudor, pero no, era real y estaba sucediendo en este mismo momento frente a mis ojos. Quería lidiar con aquello manteniendo el temple y la serenidad, pero traspasaba mis límites. Aquello era un sinsentido, surrealista y la impotencia que me producía el escuchar su respiración descompasada provocaba que mis movimientos se ejecutaran con una torpeza exasperante. 
De regreso al sofá me era un auténtico reto el poder comprobar la existencia de heridas o lesiones, cualquier razón para aquella camisa que había perdido toda su elegancia original al estar empapada con sangre -aunque parecía ya seca-, pero nada peor que su rostro. Tenía a mi lado un Jaejoong con la tez prácticamente transparente, tan pálido que parecía enfermo y sin embargo, lo realmente preocupante era aquel pánico que parecía desencajar sus facciones. Aún esperaba respuestas a mis interrogantes pero no quería forzarlo a hablar, no hasta que se calmara y su respiración tomara su ritmo normal. Incluso podía escuchar la velocidad de sus pulsaciones, quería abrazarlo pero no veía la forma de poder retenerlo en mis brazos con todos los bruscos aspavientos que parecían tener el control de su cuerpo. Empezaba a desquiciarme la ignorancia del por qué de su estado.
Intentaba fijar mis ojos en los suyos propios y centrarme en ellos al ser incapaz de contemplar su estado deplorable, pero estos no mejoraban en relación al resto del conjunto. Vidriosos e hinchados, no podía adivinar si había bebido o no pues toda aquella mezcolanza de sentimientos que parecían transmitir sus orbes opacaban lo demás. Tras muchos instantes en el que las mismas acciones parecían repetirse en bucle, opté por dejar reposar mi mano en uno de sus hombros para así frenar su constante movimiento. No tuve que insistir mucho por mi parte antes de escuchar aquella atropellada verborrea, unos balbuceos que trataban de explicarme la situación a trompicones y con todo, hacían que se me estremeciese todo el cuerpo, incrédula al imaginarme una escena sacada de una de esas series de crímenes de ficción. Con la sencilla diferencia de que esta vez el accidente no ocurría tras la pantalla de televisión.
Tragué saliva, viéndome poco capacitada para procesar el gran torrente de información que recibía. Ahora no era momento ni de lamentarse ni de despotricar por tremendo suceso. Apoyé los codos en las piernas y hundí la cabeza en las palmas de mis manos. Arrastré estas por mi cara y me llevé el cabello hacia atrás, sin importarme el destrozar mi peinado, hoy no era día de celebraciones precisamente.¿E-estás seguro de todo? quise comprobar con voz ronca y la mirada perdida, deseando que en cualquier momento Jaejoong estallara en carcajadas y me asegurara de que se trataba de una broma, pero ese momento no parecía llegar jamás. Olvidándome del botiquín y mi cometido inicial proseguí con mi interrogatorio ¿Has bebido? Igual puede haber sido una mala impresión tuya y esa mujer sigue viva traté de señalar el mejor de los casos, pero este no era uno de ellos.
Lo miré de reojo y al ver que su expresión no cambiaba solté un largo y denso suspiro, antes de levantarme y llevarme las manos a la cabeza. ¿Has llamado a la ambulancia?, ¿A la policía? Dime por favor que lo has hecho y que no te has ido a la fuga rogué de forma casi desesperada tras rememorar todos los detalles que me habían concedido. Si él estaba en el coche puede que no hubiera sido el dañado, sino ella, y el que supiera el estado de la mujer tras el accidente podría deberse a que él por sí mismo lo había comprado y a eso se debía su ropa manchada con sangre. Pero eran demasiadas hipótesis y no podía constatar hechos de la nada. ¿Estás seguro de que está muerta? en este punto ya no podía estar quieta, andaba de un lado a otro de la sala con un sudor frío empañando mi frente ¡Joder Jaejoong! ¡Deja de delirar! exclamé parándome delante suya Has atropellado una mujer, ¡sabes lo que eso significa? Puede estar perfectamente muerta ya y tú no tienes nada mejor que justificarte con que era su culpa. ¿Has perdido la poca lucidez que te quedaba? alternaba las salidas de tono con los susurros inaudibles, mi desesperación era tal que apenas me daba cuenta de que me temblaba la voz, junto con el resto de mi cuerpo. ¿Qué hacemos? cuestioné, consciente del difícil reto que planteaba aquella cuestión Tenemos que llamar a los servicios de emergencia o algo, esa mujer tendrá familia...¡joder!
Rodé los ojos y me dirigí a la mesa, apagando la llama de las velas. Desde mi sitio llamé a Jaejoong —Ve a ducharte y a cambiarte, será mejor que te desprendas de toda esa sangre cuanto antes no pretendía encubrirlo, ni intentar que dejara aquel accidente como una anécdota para el recuerdo, simplemente quería que se despejara y así poder encauzar conversaciones coherentes entre ambos para. Tomé los platos y todo lo que se encontraba en la mesa y me dirigí a la cocina. Tiré la comida intacta a la basura, presa de la rabia y la impotencia. Cerré los ojos y me apoyé contra la encimera, cerrando los ojos con fuerza para impedir que las lágrimas se escaparan de ellos. ¿Había salida acaso para aquello?
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Re: You Fill Me Up (Priv/ Yoona)

Mensaje por Kim JaeJoong el Sáb Ene 25, 2014 10:07 pm

Inhalé profundamente, sintiendo el aire frío llenar mis pulmones. Creía que me daría un colapso nervioso ante el estrepitoso meneo de mis extremidadesque, aún si lo deseaba con la casi nula ración de estabilidad mental que me quedaba, no podía controlar.  El desvanecimiento de mi cuerpo se volvía cada vez más errático, tenía férrea sensación de que si me levantaba, caería el suelo en el acto, todo mi alrededor parecía girar y el sofoco en mi tórax se tornaba insoportable.  De mi boca se escapaban maldiciones por lo bajo mientras enterraba la cara entre mis manos, las cuales estaba heladas y eran un manojo de nervios; temblaban demasiado. Una nube gris se apropiaba de mi memoria, volviendo quimérica la posibilidad de  recordar con aplomo cómo sucedieron las cosas. No sabía qué hacer. Tenía miedo. Tenía miedo de realmente haber matado a esa mujer.  Pero sobre todo, tenía pánico a la idea de convertirme en un ser tan despreciable capaz de arrancarle la vida de manera irresponsable a una persona. Igualarme a la hatajo de personas que tanto despreciaba.

 Jadeante, parpadee dos veces y deslicé la mirada borrosa lentamente hacia la mujer que estaba junto a mí. Gradualmente, me di cuenta que la templanza con la que me había hablado antes, de poco se escapaba de sus manos, atisbando el nerviosismo y la desesperación en sus gestos y acciones. Veía sus labios moverse. Me estaba hablando. Pero la escuchaba lejos, como si mi atención estuviese dispersa, a pesar de hacer lo posible por enfocarme, en medio de mi crispante estado, en ella.  —No lo sé, Yoona. —Rebatí  casi sin aire. — ¡No he bebido! Te digo que no sé qué pasó, pero no estoy borracho. ¡No lo estoy! —Resoplé exasperado trastrabillando al hablar. Su estallido sólo hacía que me nerviara más. No podía mantenerse quieta y estaba a nada de hacerme bullir de un ataque. —Llamé al servicio de emergencias. Pero no sé si puedan hacer algo. El estado en que dejé a la mujer es deplorable. —Llevé las manos a mi cabello, revolviéndolo con desesperación a lo que tomaba una bocanada de aire mientras acunaba mi cuerpo hacia adelante y hacia atrás incapaz de controlarme. —No sé, pero si no lo estaba cuando la vi, probablemente lo esté ahora, que es lo mismo.

Di un respingo al saberla delante de mí soltando la exclamación y levanté la mirada hacia ella, quedándome rígido por un instante. —Entonces, ¿qué esperas que resuelva? ¿Qué esperas que diga? Sabes que conduzco con cuidado, si lo hice fue por…—Cerré mis puños bajando la mirada. Ya ni sabía lo que decía. Estaba fuera de mí. Cansado, preferí callar, viéndola alejarse para ocuparse de la mesa. Al momento en que salió del rango de mi visión, me desparramé de lado en el sofá, hundiendo el rostro el suave terciopelo. Allí me quedé, con los ojos entreabiertos y la mirada ida, escuchando mis fuertes pulsaciones en las sienes y en mi pecho, como en trance. Asimilando el infierno que estaba viviendo, la opresión en cada una de mis entrañas, las punzadas de culpa golpeando con arraigo mis doctrinas. Horas atrás me regodeaba de lo bien que me iba en la vida, satisfecho con todo, y ahora… en cambio, ni siquiera podía considerarme dueño de mi cuerpo, de mis acciones, simplemente quería desaparecer. Sabía que no lo soportaría.



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