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Let me hear your voice, sexy Lady [HyoYeon] [2014]

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Let me hear your voice, sexy Lady [HyoYeon] [2014]

Mensaje por Dong Young Bae el Mar Mayo 21, 2013 2:14 pm

Era de noche. Las agujas del reloj de pared apuntaban exactamente las 7:45, cuando YoungBae se sirvió una taza de café y se apoyó en el mostrador de la cocina. Suspiró profundamente apuntando sus ojos color chocolate en la taza. Intentaba digerir todo lo que le pasaba a su hasta ahora organizada vida. Lo tenía todo: Talento, dinero, era atractivo y gozaba del privilegio de tener a miles de chicas a sus pies. Big Bang era el segundo más popular en Corea, y uno de los más respetados y seguidos a nivel mundial. No podía quejarse. Pero nada era color de rosa como lo pintaban los magazines. Sentía que su mundo era arrancado lentamente sin reversa, como si un huracán hubiese sacudido la tranquilidad y la armonía que tanto amaba en su grupo.

Caminó por la casa sujetando la taza en una mano y se detuvo frente a un estante, donde había una fotografía de Big Bang en la cual los cinco lucían sonrientes abrazados mientras Jiyong sostenía un trofeo. La emoción lo removió y acarició el retrato casi con añoranza. ¿Qué había ocurrido con aquellas sonrisas brillantes y sinceras? ¿Por qué habían permitido que la hostilidad y las discusiones tomasen parte de su diario vivir? Cerró los ojos sintiéndose demasiado enfermo como para admitir la respuesta a sus propias preguntas. Se trataba de una mujer. Eso era lo que más le indignaba. Que los mayores del grupo no hubiesen sido capaces de controlar la situación y llevarla a los extremos; Jiyong y SeungHyun habían pasado de ser los mejores amigos, a tener una relación prácticamente cordial y todo por una fémina que se había convertido en la manzana de la discordia entre esos dos. Esa “discordia” tenía nombre y apellido; Jessica Jung. A YoungBae; Taeyang, le incomodaba el modo en que ellos intentaban hacer como si nada ocurriese, cuando tampoco hacían el esfuerzo por arreglar la situación.

Absorbió el agridulce aroma del café, con delicia, y lo arribó a sus carnosos labios bebiendo un sorbo. Dejó el retrato en su lugar y se dejó caer en el sillón más largo de la sala. Mientras Jiyong y SeungHyun dormían, Daesung había salido a reunirse con el abogado que tramitaba su divorcio, y SeungRi jugaba en la computadora. En cambio Taeyang, aunque se sentía cansado no quería dormir. Había tenido noches de insomnio, pérdida de apetito, cambios de humor, y lo que era peor, la temerosa convicción de que tenía que hacer algo para regresar la armonía en Big Bang. Hasta pocas semanas atrás, la situación era tristemente sostenible, pero los últimos días, viendo a Jiyong más irritante y retraído, y a SeungHyun tan deprimido, le tenía al borde del colapso. No podía seguir así. Simplemente no podía.

Otro chico podía relajarse y hacer de cuenta que era un asunto ajeno en el cual no debía meter las manos. Pero él no estaba para nada relajado. No había manera de estarlo. Se suponía que un grupo para su mayor permanencia debía tener armonía entre sus miembros, en el suyo en vez de eso se respiraba tensión por donde quiera que se fijase. Sabía que no era el único al que el asunto de Jessica Jung le resultaba delicado. Días atrás SeungRi le había confesado haber discutido con la SNSD en una discoteca al verle borracha y bailando descaradamente con otro hombre ajeno a quien se supone era su novio, SeungHyun. El menor quiso contárselo a T.O.P pero Taeyang le había detenido. ¿Para qué causarle más preocupación? No merecía la pena. Esa mujer, Jessica, se había convertido en la espina dolorosa de Big Bang, no solo perjudicaba a los dos mayores del grupo, sino indirectamente a todos. Por otro lado, DaeSung le había contado que la Jung estuvo noches atrás en el departamento de ellos buscando a SeungHyun para decirle algo urgente. ¿Finalmente le encontró y por esa razón era que el más alto se encontraba tan desganado y deprimido?

Le asaltó una oleada de angustia. Necesitaba ponerle un alto a esa mujer y que le dijese qué tan grave le había dicho a su hyung como para arrojarlo vilmente a los brazos espinosos de la tristeza. No le importaba si ella le recalcase que no era su asunto. Para él sí lo era, de algún modo. Taeyang no era un chico de discusiones ni peleas. Pero a lo largo de su vida había tenido una que otra. Como la vez que una discusión acabó en puños con el ahora miembro de BEAST, Jang HyunSeung, quien estuvo a punto de pertenecer a Big Bang. Rió con inapetencia al recordar esa pelea de la que ahora se avergonzaba. No fue consciente de sus pasos, hasta que se vio plantado frente a uno de los deportivos de Jiyong. A veces solía prestárselo así que llevaba la llave consigo. Hizo lo propio con ella. Se subió en el auto y cerró los ojos dando un manotazo al volante.

Poco después se encontraba manejando tranquilamente por las concurridas carreteras de Seúl. A medida que se acercaba más a su destino, se concientizaba del lugar al que se dirigía. El departamento de las SNSD no era precisamente el lugar al que le apeteciese pisar. No le hacía especial gracia tener que poner un pie dentro del hogar de aquel grupo de nueve chicas, y no era que ellas les desagradasen como tal. Tenía la sensación como si hubiese cometido una travesura. En realidad, él había cometido dos. Si un hombre en el medio artístico podía jactarse de haber estado, además de su ex marido, con la líder de SNSD, no era otro sino él. De vez en cuando recordaba con una sonrisa satisfecha día en que sus labios habían besado con descaro los de Taeyeon, y en que sus cuerpos se habían convertido en uno sólo, en un pequeño cuarto de baño. No bastando con eso, tiempo después se vio envuelto en una circunstancia similar con otra miembro del mismo grupo; Choi SooYoung. A diferencia de Taeyeong, con la Choi no había pasado de besos furtivos y caricias. No era un hombre que le gustase estar de flor en flor, pero si uno que no se privaba de los grandes placeres de la vida. No sabía si ellas dos habían mencionado alguna vez aquello. Rogaba que no fuese así. Al menos por parte de Taeyeon estaba seguro de que no confesaría nada. Ambos habían prometido no mencionarlo nunca más.

Levantó una ceja y tomó aire cuando se dio cuenta de que había llegado al tan temido departamento. Descendió de éste y caminó con pasos firmes hasta llegar a la puerta. Rogó para sus adentros no tener que encontrarse con alguna de las dos mencionadas. Eso sólo dificultaría más las cosas. Sólo hasta ese momento se convenció de que existían lazos extraños y herméticos entre su grupo y el de las dueñas del departamento que estaba pisando.  Llevaba puesto unos pantalones vaqueros, una camisa, botas negras y una bufanda a juego con las botas. Aun con aquella vestimenta sencilla, conseguía estar elegante y llamativo. Tenía un aspecto varonil, aunque podía utilizar su imagen como la de un chico dulce cuando sonreía debido a que sus ojos se volvían como dos lunas cuando lo hacía, lo cierto era que de dulce tenía poco. Taeyang tuvo que contener la risa que le produjo tal pensamiento sobre sí mismo.

Tocó el timbre un par de veces, empezando a impacientarse por la tardía atención a la puerta. ¿Por qué no abrían rápido y atendían al llamado? Pegó rápidamente la oreja a la superficie de madera y al escuchar unos pasos acercarse, se alejó. Se irguió tanto como pudo. Introdujo las manos en los bolsillos delanteros de su pantalón, al no saber dónde colocarlas. Evidentemente, estaba tenso. No sabía exactamente cómo y qué le diría a Jessica, pero necesitaba conciliar con ella para que, o arreglase de una buena vez todo el embrollo que había causado, o definitivamente se alejara de la vida de todos ellos. Él era un hombre determinado. Si algo le parecía errático, no lo volvía a hacer, pero si despertaba su total interés, no había poder humano que le hiciese desistir y bajar la guardia. En qué decir pensaba cuando escuchó el crujido de la puerta abrirse y sus ojos se pasearon de abajo hacia arriba en la figura femenina que se plantaba al frente suya. Suspiró aliviado al ver que no se trataba ni de Taeyeon ni de SooYoung. Era nada más y nada menos que la Dance Queen del grupo; Kim HyoYeon. Aquella chica de imagen cool y extrovertida en la televisión. Pero lo que sus ojos veían en ese preciso instante, era a una Hyoyeon en pantuflas de conejo y vestida con una bata de pijama que dejaba poco a la imaginación de cualquier hombre. Al menos, la de un hombre como YoungBae. Ella tenía el cabello desaliñado y su rostro sin rastro alguno de maquillaje, pero él tuvo que reconocer que aun así aquella mujer era atractiva.  —Buenas noches. — Saludó esbozando una incómoda sonrisa e inclinó su cabeza hacia adelante. —Hola, ¿Hyoyeon? — Frunció el ceño y sacudió su cabeza. — ¿Se encuentra Jessica? ¿Podrías decirle que Taeyang se encuentra aquí y necesita hablar urgentemente con ella, por favor? —Apretó los labios para disimular y no soltar una risotada imprudente.

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Re: Let me hear your voice, sexy Lady [HyoYeon] [2014]

Mensaje por Kim HyoYeon el Miér Mayo 22, 2013 9:34 am

Odiaba, en aquel momento el único sentimiento que dominaba mis acciones era el odio que consumía mi corazón herido, maldecía y con rabia trate de mil manera desahogar todo lo que llevaba dentro, terminando por claramente barrer con todo lo que me pusiera por delante, eso contaba con gran parte de mi departamento, una mujer lamentable y con una tristeza cargada a cuestas, me repudiaba por ser una mujer tan sumamente débil por caer en palabras dulces que terminaron valiendo solo para el viento, ya no era interesante el saber de los demás, empezaba a repudiar el hecho de verme en escándalos tan banales, ya si lo que decían los medios era todo una falsa mentira ¿Por qué no darles lo que desean?, las lagrimas invadían mis ojos y un dolor fuerte se apoderaba de mi pecho como si un puñal le atravesara, la fila hoja de aquel puñal se insertaba poco a poco, agonizando mi dolor de la misma manera para que no viviese tranquila, odiaba tan intensamente que me decía a mi misma que solo aquel sentimiento sería el único que experimentaba a lo largo de mi vida, pero no podía hacer nada para calmar el dolor, por más que trate de buscar una respuestas a todas esas incógnitas de mi tan inestable relaciones sentimentales, trate de borrar todo lo que viví, decidida a dejar a SNSD una vez más pero de esta vez de manera permanente, no volver a pisar un escenario, siquiera volver a enamorarme porque solo deseaba que todos los hombres se lanzaran de un risco hacia una final fatal, aun con mi hijo era difícil mirarle sin sentir esos terribles sentimientos de angustia y desespero, Jae no tenia la culpa de tener una madre sumamente inestable, sin ser capaz de poner en orden su vida como se suponía que debía protegerle, entendía que era todo lo que siempre trate de evitar, solo había un culpable entre todo este drama sin final, yo.

Era la causante de los rompimientos de aquellos hombres que me entregaron su corazón pero yo nunca darles el mío, me da terror, pánico y miedo de ser lastimada tan profundamente que duela a morir. No había instante donde mi corazón no dejara la frialdad que realmente le rodeaba, mostrándome indiferente y distante de cualquiera que me mostrara afecto, daba paso a la razón, a las analogías constantes en las que me veía envuelta desde una edad tan temprana, donde cada vez me preguntaba porque era necesario mostrar afecto, felicidad o tristeza, vivía en aquel constante limbo de incógnitas con el pasar de los años que no hacía más que llenarme aun más de cuestionamientos baratos, esperaba que el mundo no fuese de aquel gris tenue que decoraba mi despertar, que alguna vez las muestras de afecto no fuesen frías y ásperas, que las palabras de mi padre no fuesen hirientes, esperaba muchas cosas pero estas nunca cambiaban, resolví entonces que el luchar contra corriente nunca me sería fácil, no me resigno pero sin más tome la decisión de hacerle frente a esta la obra sin guión que consistía mi vida, podría fingir sumamente fácil, recordaba los años de mi adolescencia donde mi mundo se centraba en el baile como único aliciente para seguir un destino marcado por éxito en tal disciplina, interpretando del papel de la chica fuerte y enérgica, quise llevar aquellas artes que había aprendido a su adustez.

Busque entre los retazos de memorias perdidas, de momentos inconstantes en que se resumía mi andar en este mundo sin mantener con claridad que había sucedido en mi interior, no me conocía, no era capaz de decir con certeza que era aquello que aquejaba a mi corazón dañado, el culpar, el buscar un culpable no me exime de culpa alguna, pero no era un tipo de mártir, había cometido error tras error, sin medir consecuencias, decidí y perdí parte de mi alma en cada momento que desee compartir, SNSD en cambio curaba aquella heridas, con risas, palabras de aliento y apoyo mutuo, éramos hermanas que empezaban a vivir de manera diferente desde que tengo memoria, coaduna elegía un camino, Sunny creía que ir detrás de Max era amor, Taeyeon con Leeteuk quedaron solo el recuerdo de que alguna vez fueron parejas, pero ¿y yo?, lamentaba que los tabloides hablaran más de mis debilidades que por mi propio talento, es que acaso siquiera haber sido elegida como directora de la academia de baile en el extranjero fuese un gran logro, traer trainee, entrenarles ¿saben acaso como me siento?, me sentía tan orgullosa de ser madre, compañera y amiga, pero no quería mirar atrás aunque fuese irremediable, dolía inmensamente haber sido blanco de amenazas al ser colocado aquel video donde rechazaba públicamente a EunHyuk y su propuesta de matrimonio.

Quería que mis pies me dejaran seguir a un camino indiferente, pero no lograba separarme de mis más grandes sueños, deje que el día anterior el cansancio y la pesadez de los problemas me hicieran quedarme en la casa grupal, apenas había notado la presencia de Yuri y SeoHyun la noche anterior, trataron de saludarme pero pase de largo sin mencionar palabra, solo cerrando la puerta detrás de mi con llave mientras me colocaba mis audífonos y meterme de debajo de la cama, cerrando mis ojos sin dejar de sentir aquel enojo que parecía no desaparecer; al siguiente día todo parecía más tranquilo, ya era tarde pero aun así no importo la hora que fuese simplemente no me era necesario salir de aquel lugar que sentía confortable y sereno, podía escuchar Fany practicando su próxima canción para un drama que se emitía y a SooYoung haciendo un gran escanda con las ollas y sartenes de un lado hacia el otro, tratando de "cocinar" o por lo menos alimentándose que ya debía de tener hambre, suspire con pesadez al recorrer los pasillos denotar que cada una estaba inmersa en sus propios actividades que no fueron capaces de escuchar el sonido del timbre que al parecer no dejaba de sonar. Con una pijama y mi cabello desarreglado, con mis lentes a medio lado trataban de caminar sin tropezar en las escaleras, bostezando con pereza al arrastrar mis pies por aquel suelo se encontraba limpio luego del gran trabajo de la maknae por limpiarlo (?). -es que acaso no tienen vida -repuse en manera de queja por quien osaba venir demasiado temprano para variar a solo por un autógrafo o el manare creyendo que el mundo gira en torno a SM (???) -¿que paso? -mencione con un tono adormilado al abrir de par en par la puerta y restregar mis ojos para así observar con detalle quien se encontraba frente a mi, claro ejemplo de que algunas Soshis si habían tenido suerte y bastante en el ámbito del amor, era Jessica, Taeyang frente a casa solo podía significar una sola cosa " Big Bang colapsaba" vaya novedad, si no se estuviera al tanto de las andadas de Jess con cada uno de ellos o ¿era entre G-D y T.O.P?, pero el descaro iba más allá, para terminar llegando a casa para visitarla - joder ¿crees que Jessica es la única Soshi aquí? -mostrando una mueca de completo fastidio, solo faltaba que todo YG se reunirá frente a casa a brindarnos la gran noticia de que venían por Jessica, y es que ella no dejaba a nadie fuera de sus amoríos - ¡YAHHHH! vete de aquí antes de que te acuse por acoso, somos tesoros nacionales ¿sabias? -su sola presencia me causaba patearle del trasero, no podía verle y eso que solo era el primer encuentro luego de un largo tiempo sin saber de BB, pero el solo hecho de mostrarse tan serenos frente a mi me causaba ganas de abofetearle, ¿porque sonríe?, es que acaso cree que soy su espectáculo mañanero - procura no volver a esta casa, como verás estamos ocupadas -mencione con ironía, sin llegar a tener vergüenza de mi comportamiento tan cortante, llegando suavemente de su hombro izquierdo para que empezara su andar - habla con Jessica por teléfono si tanto afán tienes y así dejas a los demás seguir sus vidas -murmure cruzando mis brazos y darme la vuelta para volver a entrar dentro de casa.
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Re: Let me hear your voice, sexy Lady [HyoYeon] [2014]

Mensaje por Dong Young Bae el Vie Mayo 24, 2013 1:55 am

A sus veinticinco, ya había conocido demasiadas mujeres con personalidades explosivas, unas más que otras. Pero había concluido que toda mujer tiene su talón de Aquiles, hasta la que parece más sumisa. Contaba con amplia experiencia en citas que terminaban en cuanto se cansaba de la chica de turno. Taeyang era un chico que asociaba las relaciones serias con la perdida de la libertad. Aquella actitud, sabía que le había hecho perder buenas experiencias, pero no le importaba. Él no soportaba que intentasen inmiscuirse en su vida más allá de lo permisible, su espíritu libre y a la vez desconfiado rechazaba cualquier intento por verse amarrado y privado. Sin embargo, sabía cómo lidiar con las mujeres, aunque eso no quitó el hecho de que se sorprendiese por el bramido liberado por la Soshi que tenía al frente. Le resultó humillante y grosero de su parte recibirle de ese modo. Hubo una larga pausa mientras Taeyang interpretaba el nada agradable saludo de ella. Humedeció el labio inferior con la punta sonrosada de su lengua. Se sentía incómodo siendo objeto de aquel estallido inesperado, y desconcertado porque algo le decía que su visita a ese departamento había sido un error.

Uhh… parece que alguien comió león freído por aquí— Farfulló con sarcasmo, sin borrar la sonrisa de su rostro. Agitó la cabeza por culpa de aquella insidiosa grosería que deseó que la rubia no hubiese dicho. Sus tupidas cejas se unieron en un gesto incrédulo, sus labios se alargaron haciendo una línea curva y sus ojos la miraron llenos de curiosidad. Puede que otro hombre no hubiese oscilado en marcharse de inmediato tras sentirse despavorido por aquellos ojos fríos y ojerosos que le miraban, pero él no se sintió así en absoluto. Por el contrario, se preguntó que habría ocurrido como para que a aquella mujer sólo le faltase arrojar humo por la orejas. —No creo que sea la única Soshi aquí, pero necesito hablar con ella. — Aseguró, calmado. Los ojos oscuros y brillantes de Taeyang se clavaron en ella. — Si el problema es que sólo vine por Jessica, te puedo visitar a ti también. — Farfulló encogiéndose de hombros, sonriendo a medio lado. Su intención no era hacerle cambiar de parecer, mas si responderle de modo inteligente, sin apresurarse ni dejarse llevar por el desconcierto que pudiese causarle cada palabra que salía de los labios de ella. Aun así la había recorrido entera con la mirada, asegurándose de que sería difícil borrar la imagen que ella representaba en ese instante, de su mente, y estuvo a punto de soltarse a reír pero un rayo de razón se lo impidió.

Permaneció inmóvil, como si se hubiera convertido en una estatua. Al oír la amenaza de Hyoyeon, la miró con fijeza; no movía ni un solo músculo de su atractivo rostro moreno. Cruzó sus brazos a la altura de su pecho, y entonces, volvió a sonreír. Taeyang no era un hombre que gozara del mal ajeno. No sé estaba burlando de ella. Pensaba cansinamente que la insuficiencia de miedo radicaba en que nunca una mujer le había tratado de ese modo, al menos, una mujer que no conociese. Sabía quién era ella por los medios y por los comentarios que regodeaban en torno a SNSD hechos por SeungHyun, Jiyong e incluso el mismo SeungRi, en cambio Daesung era un caso distinto, no se interesaba en conversaciones que tuviesen que ver con aquel grupo. — Pues, como te parece que no me pienso marchar de aquí hasta no hablar con Jessica, ¿Cómo la ves? — Murmuró con un regocijo cruel. — El país las ama, eso es un hecho irrefutable—Concedió indiferente. — Pero, te aseguro que lo que menos me place es estar en este lugar. — Conjeturó tranquilamente.

Se zafó del empuje de ella cuando le instó a marcharse. Aquella actitud destelló una llamarada de rebeldía en él. ¿Por qué tenía que irse? ¿Solo porque ella no quería ver a nadie? ¿A dónde quedaban los sentimientos y preocupaciones de él? aunque no podía señalarla de nada, no negaba que su actitud le era sumamente egoísta. Eso Taeyang no lo soportaba. Por eso, en cuanto ella se volvió dándole la espalda, en un par de zancadas se le adelantó y entró al departamento. Estaba seguro de haberle otorgado motivos para que su enojo incrementara, pero él persistiría. En cuanto viese a Jessica se marcharía y problema solucionado, pensó. — No sabía que se acostaran tan temprano, apenas son las ocho de la noche.— Se oyó decir con extrañeza. Repasó el departamento de un extremo a otro, hasta donde el ángulo en el que estaba le permitía observar. No vio rastros de ninguna otra miembro. Sintió alivio al reflexionar que probablemente las demás se encontrasen durmiendo, o al menos, en otras actividades alejadas de la sala. — ¡Jessica! Si estás por ahí ven aquí ahora mismo. — No vaciló en elevar la voz, sin moverse de la sala. Entonces se volvió hacia HyoYeon, esta vez más serio. — La estás escondiendo—Inquirió, entrecerrando los ojos. Suspiró profundo y sonrió un poco. — ¿Por qué me hablabas así? ¿Qué pecado he cometido? — Enarcó una ceja e irguió su mentón caprichosamente. .

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Re: Let me hear your voice, sexy Lady [HyoYeon] [2014]

Mensaje por Kim HyoYeon el Mar Mayo 28, 2013 9:53 pm

Había un dolor prominente en mi cabeza, dolia demasiado que no tenia noción de que hora se supone que era, habia llegado a esa casa algunas horas o tal vez dias, el tiempo al parecer se encontraba en un constante cambio sin ser por mi misma capaz de seguir el ritmo de su andar, solamente me limite a enfrascarme en aquel sentimiento doloroso que inundaba mi alma, que abarcaba cada uno de mis pensamientos y llegaba a ser el peor de los venenos, anhelaba un momento donde pudiese borrar todo lo que habia vivido, huir y nunca más decir que aquella fue mi historia, reir con las chicas mientras vemos una película y comemos palomitas hasta altas horas de la noche, bebiendo de vez en cuando algunas cuantas cervezas mientras hablamos de nuestros dias como idols en la SM, definitivamente pedia demasiado para lo poco que podia otorgar, no hay trato justo, no hay camino sin dolor - "HyoYeon se fuerte" repetia mi madre cada vez que mi visitaba en el departamento dejando atrás a mi padre en casa, este al parecer renegaba de la hija sumamente inestable que le habia tocado cuidar mayor parte de su vida, y que al contrario de sus sueños, iba en picada a un hoyo sin fondo aparente.

Suspire con pesadez, denotando cuan molesto se tornaba siquiera verle de frente con aquella arrogancia de la cual estaba hastiada ¿donde esta Jessica?, me estaba colmando la paciencia aun sin musitar palabra alguna, su solo mirar, su respirar, el aroma de su perfume era sumamente nefasto que aquellos hombres de big Bang aparecieran en el peor momento que estaba pasando para resolver sus diferencias con mi "compañera" , ya que teníamos bastante tiempo de no tener una conversación que no conllevara a palabras hirientes y miradas frias por parte de ambas, sin dejarnos doblegar por el orgullo, el mantenernos al margen de la vida de cada una era lo esencial, aun así, era bastante cabeza dura para solo dejar pasar aquel problema que Jessica llevaba a cuestas como si se tratara de una verdadero hechizo sobre nosotras - ¿te crees comediante? - frunciendo mi ceño al instante en que aquel hombre le daba por hacerse el chistoso con cada palabra que le dirigia - no gracias, ya tengo bastante de hombres inutiles que creen que el mundo gira entorno a su propio ego ¿lo has captado? -me valía muy poco si era educada o no, el tener ánimos de verle tampoco era lo que realmente quisiera, ¿porque?, porque aquellos chicos se empeñaban a ir al departamento para hablar con Jessica, eran acaso concinetes de que solo estaban agregando más leña al fuego, Jessica solo necesitaba tiempo para sanar sus heridas, como yo también debí hacerlo pero nunca logre completamente.

Es mejor que te marches por las buenas que ahora mismo estoy de humor para soportar tus tonterías -escuchar sus tonterías tenia un limite y el mío se iba agotando desde el momento en que abro la puerta, estaba dispuesta en aquel momento a cerrar la puerta detrás de mi de un solo golpe, golpeando esta en sus propias narices pero como era que se atrevía a entrar sin ser invitado, me ponía colérica que se atreviera a tanto por simples problemas que no le convenían a él, GD ni TOP se habían aparecido en casa porque él se tomaba tal atribución como si realmente deseara reunirse con Jessica como diese lugar, no importaba si tenia que pasar encima de él, su cometido era mucho más importante según su retorcida manera de hacer lo que le placiera - ¡diablos! -refunfuñando, sin quitar su mirada de suma rabia por sus actos- que te importa si me acuesto a las 8, 11 o 1 de la madrugada -¿las ocho?, en que momento pasaron las horas tan rápido para ser ahora tan tarde, me limite a solo concentrarme en como deshacerme de él, pensando en una solución rápida, le di un puntapié lo bastante fuerte para luego propinarle una cachetada que le dejara marca, tan atrevido, no le dejaría pasar tal ofensa de su parte al entrar en una casa que siquiera era suya -lo repetiré de nuevo vete de aquí, no quiero ver tu cara cerca, ni quiero verte cerca de Jessica llenándola de más problemas, tu y los tuyos me tenéis ¡harta!, vayan a ver a quién más le joden la existencia pero dejen a Jess en paz ¿al fin entiendes? -repuse con un tono nada cordial y firme, tomando el teléfono a algunos metros de distancia para así empezar a marcar el numero de la policía, si no se iba por las buenas seria por las malas - tu pecado, es ser hombre.
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Re: Let me hear your voice, sexy Lady [HyoYeon] [2014]

Mensaje por Dong Young Bae el Sáb Ene 25, 2014 10:24 pm

Debió marcharse desde un principio. Pero no fue así. Simplemente se quedó ahí, mirándola, con la boca cerrada, sin inmutarse de su evidente alarido sobre el asunto. YoungBae no quiso hacerse el gracioso. Pero Hyoyeon le había tomado completamente fuera de base. Lo último que hubiese imaginado encontrarse al llegar a aquel departamento, fue tener que presenciar tal insolencia de parte de ella. De repente se sintió ridículo, antes había temido la posibilidad de un encuentro con Taeyeon o con SooYoung, y lo que halló fue incluso peor. Mucho peor. Cada vez se convencía más de que ni diciéndole el mejor chiste del mundo a aquella mujer, lograría hacerle bajar la guardia. No. Ella, más allá de los gritos y chillidos que salían de  sus labios, se veía débil y deprimida.  —No me creo comediante. Sólo no tengo la culpa de tu  mal humor—Decidió no dar más riendas al asunto de la visita, pero lo siguiente que dijo ella, fue algo que aunque él hubiese querido ignorar, no pudo. Tras parpadear un par de veces, comenzó a sentir lo que parecía ser entendimiento. Taeyang tuvo la leve sospecha de que el motivo de la amargura de ella, se reducía a una desilusión amorosa. Bastó con ver la manera en que le hablaba, con desprecio, y la forma en que se expresaba sobre los hombres. Aun sintiéndose tentado por defenderse en un acto de inercia, prefirió callar. No era nadie para meterse en su vida.

Aquella certeza lo dejó pasmado. La noche anterior había estado preocupado, tanto como lo habría estado por el asunto de Jiyong y SeungHyun, pero por un motivo distinto. Llevaba días sin hablar con SoYeon, quien se suponía era la chica con la cual estaba teniendo citas. En un principio, no prestó demasiada atención a la extraña carencia de llamadas por parte de ella, pero a medida que transcurrían los días, la preocupación de él iba en aumento. Él definitivamente ponía en tela de juicio ser lanzado en el mismo saco de hombres inservibles de los que tanto se quejaba Hyoyeon. No era un santo, por supuesto que no lo era. La lista de mujeres por la que había pasado podía ser larga, pero si de algo se jactaba, era de ser lo más directo y sincero posible. No ilusionaba a nadie; asumía que si una chica se arriesgaba a estar con él, era bajo su propia responsabilidad, pues el moreno lo primero que hacía era aclarar su poco interés por relaciones serias, nada de amarres, nada de enamorarse. No es que no creyese en el amor, simplemente, pensaba que el amor existía, pero que no había tenido la oportunidad de sentirlo. Y estaba ilusionado con Soyeon, por primera vez en mucho tiempo, había decidido intentar tener una relación. Todo marchaba bien hasta días antes, cuando su novia le había contado que se iría de vacaciones a Las Vegas. No tenía noticias de ella, ¿Le habría pasado algo?

Por alguna razón que desconocía, no quería marcharse de allí. ¿Qué esperaba que ocurriese? ¿Qué ella de repente cambiara de humor, soltara una carcajada y le dijese con confianza en donde se encontraba Jessica? ¿O que ella se hiciese a un lado y le dejase pasar? No. Ninguna de las anteriores. Él intentó no desviar su atención en su principal objetivo que era encontrase con Jessica y tener una charla con ella sobre el asunto de sus dos amigos. Detestaba involucrarse en problemas ajenos, pero se le hacía imposible no meter las manos por ellos dos que eran como dos hermanos para él. Ver la relación entre ambos en picada, entristecía a Taeyang. Le preocupaba también que, si esa tensión persistía y se volvía más insostenible, las fans lograrían darse cuenta de que algo anda mal con Big Bang.  Esa era la razón por la que estaba allí. La única razón que debía importarle. Necesitaba desahogar su ira, sus pensamientos, sus frustraciones con la culpable. Y si para eso tenía que pasar por encima de Hyoyeon, lo pensaba hacer. De ese modo, fue que acabó entrando en el departamento, aun cuando la chica le había dicho que se marchase.

—¡No me importa a qué horas te acuestes! Parece que no has dormido nada, porque mira nada más el genio que te gastas. ¿Por qué hablas como si te buscase a ti? Es un asunto que no debo tratar contigo. ¿Quieres?— Dijo empezando a desesperarse. Le pareció perder el hilo conductor de la inusual conversación, del sentido que tenía su presencia en ese lugar, y cualquier preocupación danzante que hubiese vacilado en su mente antes, cuando le esperó un fuerte puntapié seguido de una sonora bofetada. Él era calmado, pero eso, sin lugar a dudas hizo que una hebra de ira comenzara a encenderse dentro de sí. Llevó una de sus manos a la mejilla, dando un paso hacia atrás mientras soltaba juramentos por lo bajo. —¡Estás loca! —Exclamó con severidad, y entonces, volvió a mirarla. — ¿Nosotros llenándola de problemas? — A pesar de lo desconcertado y enojado que pudiese estar, le fue imposible no reír sarcásticamente al escucharla. — Es ella quien ha mandando por un abismo la buena vibra dentro de mi Big Bang, ¿Crees que se siente bien mirar cómo dos mejores amigos pasan a convertirse en prácticamente conocidos y todo por una mujer como tu amiga? ¡Pues te informo que a nosotros nos tiene harto, y no solo ella, ustedes también! — Gruñó sin pensar. — SNSD se ha convertido en el talón de Aquiles de Big Bang—. Cuando vio que ella tomaba el teléfono, su sentido de lógica le dio a entender que posiblemente llamaría a las autoridades para sacarlo de allí.  En un par de zancadas le arrebató el teléfono de las manos y lo lanzó al sofá sin nada de cuidado. La derrota en su voz, su exasperación, incluso la agresividad de sus acciones, hicieron que algo se agitara en el interior de Taeyang. De pronto sus sentimientos hacia aquella mujer, pasaron de desagrado a una extraña necesidad por hacerle hablar. Él sabía que dejar salir toda la furia era algo bueno, él mismo lo practicaba cada que sentía que no podía más. Y le funcionaba. La tomó por la muñeca haciéndola girarse hacia él. Aspiró aire y lo dejó salir lentamente entre sus labios, mientras miraba a la rubia pro un largo instante. — No sé qué te habrá hecho ese hombre, pero yo no soy aquel mal hombre que te hizo daño, Hyoyeon. Porque es esa la razón de tu furia, lo puedo ver en tus ojos. ¿Crees que merece la pena verte así de acabada por una persona a la que no le importas? ¿Acaso crees que volverá a ti sólo al enterarse de lo mucho que te afectas por él?

 

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Re: Let me hear your voice, sexy Lady [HyoYeon] [2014]

Mensaje por Kim HyoYeon el Lun Oct 13, 2014 9:44 am

Recordaba cada caricia suya, cada palabra que sus labios habían pronunciado de manera cariñosa para mi, aquel hombre lo era todo, aunque siempre me había negado a amar más allá, siempre terminaba por dar más de lo que debía, pero es cierto a la vez que el amor que les entregaba no era igualitario, solo deseaba sentir que era amada de alguna manera, pero nunca me había puesto  pensar con claridad cuanto daño les causaba por no amarles con todo el corazón, por miedo a las heridas me fue más fácil simplemente dar a cambio lo que creí que era amor, porque por más que trato de entender lo que significa tal sentimiento, no logro por ningún medio demostrarlo. Cariño, compañerismo, hermandad… las chicas sacaban de mi personalidad el lado más afectuoso de mi ser, era obvio que mi comportamiento se volvía tosco e indiferente cuando se trataba de un hombre, sobretodo de aquellos que se acercaban de una manera intima, no tenían culpa alguna de mi falta de tacto ante circunstancias "normales" para las parejas enamoradas.

Si todo se limitará a la atracción física de dos cuerpos en pleno celo, sería distinto interactuar con los chicos, hasta entonces siempre trataba de llegar a una relación "profunda", de la cuál era más que evidente que trataba de huir de cualquier compromiso que pudiese requerir seriedad; culpaba a mis padres por mis fallidas relaciones, culpaba a mi trabajo por mantenerme grandes temporadas fuera de casa, me culpaba a mi misma por ser tan indecisa e insegura por temas del corazón, hasta llegar a un punto en que no había a nadie más a quién echarle la culpa de mis fracasos amorosos, porque era infantil de mi parte volver a recaer en ese mal hábito de señalar las fallas en mis parejas cuando era indiscutible que quién tenía el mayor fallo era yo.

Deseaba disipar mis ideas con algo de alcohol, copas y copas del veneno itálico el cuál parece ser el único remedio para los males del alma, por lo menos era la excusa perfecta para beber hasta la inconsciencia, sería más fácil sobrellevar el dolor de aquella manera menos dolorosa, ya no tendría porque pensar en el tipo que me abandonaba ni por aquel que yacía en la sala, Taeyang no había podido escoger un peor momento para hacer su gran llegada, por un lado defendiendo el honor de sus "Amigos" y por otro lado las ganas de reclamarle a Jessica por las grandes dosis de amor que les deba a T.O.P y GD(?), supongo que los hombres necesitan que marcar su territorio antes de que cualquier otro les gane la partida. Hasta el momento, las conclusiones de asuntos desconocidos no eran mi total prioridad, nada me tenía discutiendo, en parte un cabreo inexpiable al solo verle frente a la puerta, su sola presencia era un fastidio, era en esos instantes en que debía aparecer SeoHyun y calmar mis ansías de violencia, aunque está última estaba pendiente al igual de todas, de sus líos amorosos, no había un momento de paz en que los hombres no fuesen la plaga más dañina del mundo.

Hasta donde tengo entendido ese par de amigos tuyos parecen corretear detrás de Jessica, sin ninguna pizca de vergüenza y orgullo, vienes aquí a defender una amistad que dos tipos lo bastante mayores no desean arreglar, ¿Eres idiota o te fascina hacerte el héroe? Aún espero que seas sensato y te des cuenta que no pintas nada en problemas que no deben ser de tu incumbencia, deja a Jessica en paz, déjame a mi en paz. -Suspiré con cansancio al lidiar con semejante hombre, aún con teléfono en mano me dispuse a marcar los dos primeros dígitos del número policial antes de que el teléfono de manera arrebatadora fuese apartado de mi vista, la rabia podía ser mi mayor enemiga, mi sangre hervía y mi mente se nublaba, veía en su silueta la del hombre que me había causado tanto daño, quería dañarlo, dañarlo al punto en que no pudiese levantarse, al punto en que no pudiese mirarme a los ojos sin  la necesidad de leer mi alma, aunque no fuese el mismo hombre Taeyang simplemente seguía siendo ante mis ojos un enemigo declarado. Sentí mi cuerpo temblar ante el agarre a mi muñeca, mirando sus ojos oscuros solo deseaba huir de su presencia, por la mayor fuerza que pudiese proyectar, era mi debilidad la más clara en eventos culminantes- ¡SUELTAME! -grité a todo pulmón, forcejeando contra aquel hombre que era evidentemente más robusto ante mi pequeña figura- No entiendes lo que está sucediendo, hablas como si entendieras algo que de mi, ¡NO ENTIENDES! Eres como todos los hombres, su naturaleza los convierte en animales, en seres capaces de destruir todo a su paso sin importables nada ni nadie, puedes no ser el mismo hombre que me ha hecho daño, pero eres hombre, y por instinto son todos exactamente iguales. -Con rudeza trataba de que su mano dejará libre mi muñeca, pero sin esperar una acción de su parte, me apresuré a morder aquella mano que me sujetaba con gran fuerza , dejando una marca lo suficientemente evidente para que le quedase de recuerdo(?).
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